En el amanecer del miércoles 14 de abril de 1945, en la ciudad de la Habana, Cuba, nació Emilo Cartagena Cabrera, destacado trompetista que revolucionó al mundo con su particular forma de tocar.
Sus primeros años de vida estuvieron marcados por la soledad y la tristeza. Su padre se encontraba preso por robo y su madre era prostituta. Desde niño tubo que aprender a desenvolverse por sí mismo y ha salir adelante con los pocos medios que tenia a su disposición.
Era el mayor de diez hermanos, condición que lo obligo a conocer el trabajo desde muy pequeño, ya que, a su madre no le alcanzaba el dinero para lograr alimentar a su numerosa familia. Fue desde verdulero hasta limpia botas. No obstante, su gran pasión la descubriría años mas tarde.
Un día, como cualquier otro, un hecho iba a cambiar por completo su vida. En 1959, en pleno periodo revolucionario, Cartagena fue secuestrado, sin justificación alguna, por efectivos encubiertos de Fidel Castro, quienes lo trasladaron a un cuartel subterráneo en Varadero. Fue en estas instancias donde descubrió su particular don.
Mientras en la isla se imponía el comunismo en gloria y majestad, Emilio Cartagena pasaba los peores días de su vida. Por un alcance de nombre fue confundido con un opositor al régimen y apresado injustamente. Paso más de 10 años detenidos en una pieza de tres metros de largo por dos metros de ancho.
Sin posibilidad de escapar, a Cartagena no le quedo otra opción que resignarse y asumir su indigna condición. Sin embargo, gracias a su calida personalidad, logro entablar una amistad con sus captores, lo que le permitió optar a algunos beneficios para hacer más agradable su pasar.
En una ocasión, uno de sus captores se sensibilizó por la condición de Emilio Cartagena y le trajo de regalo una vieja trompeta que tenia abandonada en su casa. Esto a raíz de la gran cantidad de tiempo que pasaba sin hacer nada. Asombrado Cartagena, la recibió con extrañeza. Este acontecimiento sería el inicio de un amor sin barreras.
Desde aquel regalo todo cambio. Sin darse cuenta, en un par de meses, Cartagena desarrolló una habilidad que nunca antes imagino. Fue tanto el éxito que produjo su destreza que hasta el mismo jefe del cuartel ordeno que realizara una función privada para el.
Continuara… ( no alcance a terminar)
Felipe Aitken
miércoles, 11 de abril de 2007
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